El duende titiritero
A cien años del nacimiento de Javier Villafañe, esta
“cancioncilla” que Javier hiciera escuchar en diversos países.
(Música de Daniel Rochi, Entre Ríos, Argentina.)
Este mago trashumante,
Javier, el titiritero,
del ancho pecho del mundo
hizo su patio casero.
Su vestido, más humilde
que el plumaje del hornero,
brilló en todos los caminos
como el de un rey verdadero.
Aunque vivió cosechando
amigos en cada esquina,
para tenerlos a mano
los metía en su valija.
Amante de los caminos,
le puso a su casa ruedas:
hoy cantan en el recuerdo
los ejes de “La Andariega”.
Con el pudor que en la brasa
viste de tules el fuego,
Javier proclama su amor
por boca de los muñecos.
Como los ríos terminan
en abanico de deltas,
un denso bosque de vida
nace de su mano abierta.
Cada mano una criatura
alumbrada por su genio,
y el corazón de los hombres
palpitando entre sus dedos.
El día que se decida
partir hacia las estrellas,
cascabeles de la risa
colgará de “La Andariega”.
No han de llegar querubines
con la música a su cielo...
sólo la voz de sochantre
del sapo, su compañero.
Hay nube atorrante
donde seguro lo espera
con la botella del vino
el Ángel Titiritero.
|